
Days of speed and a slow time Mondays / Wake up at 6 AM and think about your holidays / Open window and breathe in petrol / Cold flat with damp on the walls / Yes, That's Entertainment / That's Entertainment
Morrissey
Javier Marías, a quien rara vez leo, se quejaba el domingo pasado de lo que parece ser una nueva epidemia: el entretenimiento. Se supone que cuando uno no está trabajando, es decir, en los tiempos de ocio, debe procurar permanecer entretenido. ¿Qué significa esto? Para fines prácticos, que uno debe recurrir a un iPod, televisión, DVD, consola de videojuegos, computadora o cualquier artefacto similar, y pasarse las horas llenándose la cabeza de jugo multimedia. Marías se quejaba, no sin razón, de que estas actividades tienden a evitar que uno desempeñe labores más creativas, como sentarse en el sillón con una taza de café y pensar.
Hace un par de días, mientras me entretenía viendo televisión, di con un programa viejo que hablaba sobre la tecnología del futuro. Un locutor aseguraba que en el año 2020 pasaremos la mayor parte de nuestro tiempo libre dedicándonos al "entretenimiento", con ejemplos desoladores: una pareja se sienta en la mesa del desayunador de su casa suburbana, manipula una consola incorporada a la mesa y ve aparecer en su ventana la ciudad de París, las playas de Tailandia, las nieves del Kilimanjaro.
No soy un enemigo de la tecnología, no le veo el caso a serlo. Estoy seguro de que ésta avanzará con o sin mi ayuda, y también sé que hay un lugar reservado en la sala de estar para todo invento que prometa distraer a la gente de su cotidiana espera por la nada. Sin embargo, me parece que algo no anda del todo bien cuando aquello de lo que más podemos vanagloriarnos como especie es de haber creado un sistema en el cual trabajamos para tener dinero para comprar cosas que nos hagan olvidarnos de que trabajamos, y que luego nos instruyen para comprar más cosas por el estilo, y encima nos echan en cara que dentro de doce años las cosas que compramos ahora serán tan obsoletas como el fonógrafo.
El entretenimiento, en el mejor de los casos, debería ser un medio: para distraerse, para olvidarse. Cierto entretenimiento alcanza incluso cotas más altas, y hasta da de qué pensar. Pero hoy en día es un fin, y el único posible: qué aburrido estar sin hacer nada. Qué absurdo no saber de las series de moda. Que anacrónico tener VHS. Quiero televisión por cable.
3 comments:
Según Wilde no hacer nada es la actividad más intelectual posible.
*
javier marías es un caso excepcional. de los pocos escritores que no usan computadora (qué joda para las editoriales, contratar a alguien que transcriba sus manuscritos hechos en máquina de escribir. aunque, en el fondo sí es un poco moderno pues usa máquina de escribir electrónica.
*
la tv con cable siempre la puedes ver en casa de alguien. la ventaja de no tener es que puedes rentar muchas películas.
Como siempre, concuerdo con Wilde (Morrissey es su hijo roquero).
*
Algo de excepcional tenía que tener Javier Marías.
*
Exacto. Y si no, puedes comprar revistas y leer las sinopsis, que es es lo más barato.
Si optas por las revistas, échale un ojito a la nueva Replicante. Sale un texto mío llamado "La extravagante e interminable persecución azarosa-objetiva que me han propinado Vila-Matas y Sophie Calle".
un día te invito a mirar la tele.
k
Publicar un comentario